Abuelito dime tú…

qué sonidos son los que oigo yo. Abuelito dime tú, por qué yo en la nube voy. Dime por qué huele el aire así, dime por qué yo soy tan feliz, abuelitooooo, nunca yo de ti me alejaré.” 

No sabemos si ha sido la nostalgia por los años 70, las sonrosadas y sanotas mejillas de la pequeña que cantaba esta canción,  la envidiable salud de su abuelo (que nunca se constipaba en lo alto de la montaña), la vitalidad infantil del atolondrado Pedro o que su amiga Clara, como por arte de magia, se pusiera a caminar por efecto de los aires de los Alpes, lo que ha llevado a un grupo de burócratas de la Unión Europea a bautizar con el nombre de HEIDI a un nuevo recurso sobre salud y política sanitaria.

HEIDI (Health in Europe: Information and Data Interface), creada con la filosofía wiki, se define como una herramienta de búsqueda que contiene información acerca de políticas sanitarias, indicadores de salud, enfermedades, factores de riesgo o sistemas sanitarios, todo ello única y exclusivamente en el ámbito europeo. Tres son los caminos más evidentes para localizar la información que celosamente guarda: bien a través de un sencillo formulario de búsqueda (Search), bien a través de una lista A-Z de palabras-claves o keyword (desde AIDS, Access to healthcare, Accidents,…hasta Zoonoses) o bien mediante una clasificación temática de Materias o “Contents” (Communicable Diseases, Environmental Factors, Health Reports, Healthcare…). Pueden además consultarse (en la sección Reports) diferentes informes sobre salud creados por la Unión Europea (por ejemplo, “The State of Men’s Health in Europe”, de agosto de 2011) o una relación alfabética de acrónimos y siglas (Glosary).

Toda la información es presentada mediante diferentes tipologías documentales, como textos, tablas, gráficos o mapas, y cada artículo pretende ofrecer una visión amplia y exhaustiva del problema con datos de la incidencia, mortalidad, factores de riesgo, herramientas de control o políticas de salud, incluyendo además notas, enlaces y las fuentes de información originales, para mayor transparencia y veracidad de la información que se ofrece. Pero no sólo uno puede pasar y ver (como en el circo), sino también tocar (como en los museos de ciencias), y sus funcioanlidades interactivas nos permiten descargar indicadores, seleccionar coberturas y crear presentaciones de datos en formatos de mapas, gráficos o tablas.

Esperanza de vida al nacer, en Mujeres de Italia, Francia, España y Alemania

E incluso puede uno con su inteligencia y sus manitas, más la función “My reports”, crearse sus propios documentos con los datos e informaciones recopilados en esta wiki. Un juguetito más que, bien empleado, nos puede ofrecer una información más que valiosa, actual y útil de nuestro entorno geográfico y económico (ese mismo ámbito tan denostado últimamente, y tan poco solidario).

A cargo de todo esto, como tarjeta de visita y, sobre todo, marchamo de fiabilidad, se encuentra un grupo de super-expertos (List of editors), seleccionados por la Unión Europea a través de la Dirección General de Sanidad y Consumidores (SANCO), que de esto saben un montón y por ello son los encargados y responsables de la redacción y edición de cuantos artículos y documentos están disponibles en esta wiki.

Si han hecho esto con Heidi, ¿qué no no serán capaces los funcionarios de Bruselas de hacer con nombres como Marco, Bonanza, Mazinger Z, Oliver Benji, La casa de la pradera, Phineas & Ferb, o Dora la Exploradora? Mejor no darles ideas.

(Por José Manuel Estrada Lorenzo)

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Profetas en su tierra

La semana pasada hacíamos alusión en estas páginas al recordatorio de Google a uno de nuestros médicos e investigadores más insignes e internacionales, reconocido en nuestro país (aunque nos pueda parecer extraño) del uno al otro confín. Y aunque proliferan calles, placas en las fachadas, premios y centros sanitarios con su nombre y apellidos, don Santiago no está solo en el universo de los agradecimientos. (Para que luego digan que los españoles somos unos desagradecidos). Quizás muchos de sus compañeros de condecoraciones no sean tan conocidos por el conjunto de los españolitos, pues sus méritos tienen, en ocasiones, un marco más localista, pero no por ello menos elogioso. ¿Hacemos un pequeño test tipo Trivial?

1.- ¿De qué especialidad eran médicos los hermanos Trias i Pujol? ¿Cirujanos, estomatólogos, o médicos de familia? (Por cierto,  por qué eran dos los Trias i Pujol y Ramón y Cajal sólo uno?)

2.- ¿En qué siglos vivieron Luís Alcanyís o Arnau de Vilanova? ¿En el XIII, en el XIV o en el XV? Porque no nacieron precisamente ayer…

3.- ¿Por qué se llama Álvarez Buylla el hospital asturiano Álvarez Buylla? ¿Porque era alcalde de Mieres, porque pasaba por allí o porque era un eminente pediatra?

4.- ¿Qué consejerías dirigieron Laporte, Guirao o Morales Meseguer? ¿De Sanidad, de Deportes o de Pesca y Alimentación?

5.- ¿Tenía bigote y barba Rodríguez Lafora? ¿O sólo bigote? ¿O sólo perilla? ¿O era barbilampicho?

6.- ¿Qué hospitales construyó el arquitecto Marcide? ¿El de Móstoles, el de La Paz o el de Toulouse?

7.- ¿En qué ciudad europea tan civilizada (que no española) fue quemado Miguel Servet y por qué? ¿Por listo y en Roma? ¿Por hereje y en Ginebra? ¿Por brujo y en Estocolmo?

8.- ¿Dónde se hizo famoso el doctor Castroviejo, y no fue precisamente en su Rioja natal? ¿En Estados Unidos, en las Chimbambas o en la Isla de Pascua?

9.- ¿Por que un malagueño ha dado nombre a un hospital psiquiátrico en la ciudad de Leganés? ¿Porque era psiquiatra? ¿Porque era inmensamente rico? ¿Porque su familia veraneaba en esa villa cuando él era pequeño?

10.- ¿A dónde se exiliaron a causa de la guerra civil Río Hortega, Pittaluga o Trueta? ¿A América? ¿A Europa? ¿A Chinchilla?

Quien haya respondido estas doce preguntas de memoria, y las haya acertado sin necesidad de consultar la wikipedia, ya puede ir dándose besos toda la semana, e incluso todos los días del mes que viene porque es más listo que el hambre. Yo, sinceramente, antes de haber preparado la nueva sección “Honoris causa”, a la que da pie esta nueva entrada del blog, no hubiera respondido la misa la media. Tenemos la memoria muy corta, y olvidamos rápidamente las causas y razones por las cuales los nombres de los próceres ocupan frontispicios y monumentos. A modo de recordatorio y puntal de nuestra flaca memoria se ha construido esta sección, y aunque puedan faltar muchos… como tópicamente se dice, todos los que están son. Su elección no ha respondido a modas pasajeras y decisiones políticas desafortunadas (aún recuerdo cómo de pequeño, siempre que íbamos de paseo por la Gran Vía de Madrid, colgaban de sus esquinas las placas con el nombre con que oficialmente el régimen había “bautizado” esta calle principal, Avenida de José Antonio, y a la que nadie nombraba por ese nombre “oficioso”, sino por el de la zarzuela homónima).

Pues lo dicho, posiblemente otros muchos también sean merecedores de que sus nombres figuren en más hospitales, centros de investigación, bibliotecas o instituciones sanitarias  (en Madrid, cuando se pase la moda de la familia real, podremos seguir inaugurando hospitales con los nombres de insignes doctores y doctorandos). Pero a los que ya han sido elegidos para la gloria, y cuyos nombres figuran en las fachadas de los centros públicos, merecen no ser tenidos en el olvido, desempolvar sus curriculums, quitarles las telarañas y airear sus virtudes profesionales. Así, cuando desfilemos por las urgencias de un hospital sabremos discernir si Marañón era un escritor, un artista, un futbolista o un astronauata. O quizás todas las cosas juntas.

(Por José Manuel Estrada. Biblioteca Agencia Laín Entralgo)

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El que faltaba

Elegidos para la gloria (1983)

Un hospital, calles, plazas, avenidas, estaciones de metro, institutos de investigación, becas, institutos de secundaria, series de televisión, centros de salud y, finalmente, también Google. Google-España (todo sea dicho) se ha acordado de uno de nuestros médicos más insignes, escasos Premios Nobel, investigador barbado y aragonés de pro: Santiago Ramón y Cajal.

Hasta este mes, Google nos había reconocido
- méritos artísticos: los de los músicos Isaac AlbénizManuel de Falla y Enrique Granados, o los de los pintores Juan GrisJoan MiróPablo PicassoJoaquín Sorolla y Diego Velázquez;
- científicos: los de los inventores Juan de la Cierva y Narciso Monturiol, o el divulgador Félix Rodríguez de la Fuente
- culturales: 300 aniversario de la Biblioteca Nacional;
- deportivos: la Eurocopa de fútbol en Austria y la Copa del Mundo de Fútbol en Sudáfrica;
- literarios: Miguel de Cervantes, el Padre Coloma o Ramón Gómez de la Serna;
- políticos: Constitución de 1812;
- y, por supuesto, lúdicos y festivos: la Batalla de Flores de Laredo, los Castellers catalanes, Las Fallas de Valencia, la Feria de Abril de Sevilla, los Patios de Córdoba, la Tamborrada de San Sebastián, y la Tomatina de Buñol (por cierto, faltan los “recortes” -taurinos, se entiende-).

Pero… el pasado 1 de enero (que para Google Mundial fue además el Día del Trabajo) amanecimos con una imagen harto reconocible al encender el buscador de nuestro ordenador. En una maraña que asemeja las redes neuronales por la que este intelectual ha sido reconocido con laureles por la Historia de la Medicina, emerge su reconocible y reconocida efigie de perfil. Hasta ahora han sido muy pocos los Doodles (mutaciones del logo de Google) dedicados a las Ciencias de la Salud (Marie Curie, Albert Szent-Györgyi, Nikolai Pirogov, César Milstein, Florence Nightingale…) y ninguno de ellos, hasta este feliz 1 de mayo, habían sido dedicados a la medicina patria.  ¿Quiénes serán los próximos? ¿Severo Ochoa? ¿El doctor Vilches? ¿Gregorio Marañón? ¿El doctor Mateo? ¿Laín Entralgo? ¿Nacho Martín? Google dirá.

(Por José Manuel Estrada. Biblioteca Agencia Laín Entralgo)

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Y de blog en blog

¡Vivan las caenas!, gritaban jocosos y hartos los liberales en contra de los absolutistas y en contra de uno de los peores monarcas de nuestra reciente historia, Fernando VII, que tuvo  a bien cargarse”La Pepa” que ahora conmemoramos. Otros también han recurrido  a las cadenas, pero para reivindicar libertades, como la famosa Vía Báltica, y muchas otras cadenas humanas, de ciudad en ciudad, han intentado luchar por un mundo mejor.  Y tropas de antropólogos, arqueólógos y prehistoriadores siguen buscando por los rincones del planeta el eslabón perdido. Así que este blog también ha decidido incorporarse a la moda “por las cadenas”.

Todo por ello por “culpa” de una adicta lectora y comentarista oportuna de estas páginas, Elarien,  que ha tenido también a bien, y se lo agradezco con todo el cariño, mencionar “Esto no es la biblioteca de Alejandría” en su propio blog (An Old Grump and a Beautiful Person), en el marco de una Iniciativa que se denomina “Liebster Blog Award” ¿Y en qué consiste?

Sencillamente en que alguien (entiendo que en su sano juicio y a su buen criterio) te ha mencionado en su blog (entiendo también que por “honorables” razones dignas de esa mención y recuerdo), junto con otros cuatro seleccionados -a quienes no tienes por qué conocer- y así, a modo de cadena, el “elegido” debe seleccionar a su vez otros cinco blogs de postín, debiendo cumplir estos requisitos:
- Dar las gracias al donante, siguiendo el enlace del blogger que lo dió.
- Escoger cinco blogs preferidos de menos de 200 seguidores
- Copiar el premio en el propio blog; e
- Instar a los cinco seleccionados a proseguir esta cadena de menciones

Como soy algo supersticioso (y no quiero que, como dirían los galos, el cielo caiga sobre mi cabeza) a la par que agradecido, he cumplido con exquisito esmero las recomendaciones, de tal forma que, aquí va la selección de este blog (por orden alfabético), que no  va a deparar muchas sorpresas, pues todos ellos ya aparecen en la sección de Blogs de este Blog (valga la redundancia):

1.- BiblioGETAFE, de Concha Campos (Hospital Universitario de Getafe) con sus oportunos comentarios y avisos de todo cuanto se mueve en PubMed

2.-BiblioSalud – La Coctelera, de Elena Primo (Biblioteca Nacional de Ciencias de la Salud), por su sonrisa y por sus descubrimientos a loa largo y ancho d eeste mundo

3. Biblioteca HFLR, de Juan Medino (Hospital Universitario de Fuenlabrada), todo un referente informativo en su hospital y allende Fuenlabrada

4.-Biblioteca Médica Virtual BLOG, de María García-Puente (Torrejón, Torrevieja y Vinalopó), para quienes los días tienen 48 horas, por su hiperactividad, y cuyas páginas dan mucho juego a muchos usuarios, empezando por sus tres hospitales

5.- Píldoras, de Montaña Vivas (Área de Salud de Cáceres),  donde todo lo digno de mención es mencionable, con rigor y brevedad, para disfrute de los extremeños y de quienes no lo somos

No sé si esta selección (y elección) será justa, políticamente correcta, equilibrada y equitativa, pero está elaborada con todo el cariño y todo el corazón (como el corazón del logo, que todo sea dicho es un poco cursi). Gracias a Elarien, por su confianza, sinceridad en sus comentarios y fidelidad semana tras semana, y siento devolver este embolado a los cinco seleccionados.

(Por José Manuel Estrada. Biblioteca Agencia Laín Entralgo)

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De oca a oca, y leo porque me toca

Médicos escritores, lectores médicos, literatura y medicina, enfermería en la literatura, enfermos protagonistas, escritores enfermos…las ciencias de la salud se expresan con letras y las Letras con mayúsculas beben de las ciencias de la salud: La montaña mágica, La insoportable levedad del ser, El enfermo imaginario, El médico a palos, La casa de Dios, La peste, El hombre que confundió a su mujer con un sombrero… Y así seguirá siendo por los siglos de los siglos, y ambas, junto con otros recursos (gentes, lugares, objetos…), se aúnan en Small Demons.

Una página web (en la que hay que registrase personalmente) creada por el fundador de Yahoo, Valla Vakili, quien, según cuenta una leyenda urbana, tras leer y entusiasmarse con la obra “Total Khéops”, del escritor francés de novela negra Jean-Claude Izzo, se enamoró de Marsella y se propuso recorrer todos los lugares que aparecían en la novela, escuchar la música que en ella se mencionaba…. y de ahí surgió esta idea de Small Demons. Crear un nuevo mundo en Internet, donde cruzar las obras literarias con las referencias culturales que en ellas se esconden, en un precioso ejercicio de intertextualidad, que, como en el juego de la oca, nos permite saltar de novela en novela, de lectura en lectura, hasta cruzar el mundo en menos de 80 días.

Puede uno buscar información  seleccionado un libro (Books) o navegando por People (escritores, músicos, cómicos, directores de cine…), Places (ciudades, barrios, restaurantes…) o Things (moda, coches, bebidas, tabaco..). Toda una suerte de inspiración, de nostalgia y de sorpresas que van apareciendo entre líneas gracias al voluntarismo de ávidos lectores y ratones de bibliotecas, quienes como si de marcapáginas electrónicas se tratar, nos van señalando citas y más citas, referencias y más referencias, dentro de una obra, y de otra, cual muñecas rusas.

Aunque parece que el recurso está más bien ideado para exprimir la Literatura más que la Medicina, barriendo para casa puede uno encontrarse, por ejemplo, cómo el “Doctor Zhivago”, la obra de Borís Pasternak ambientada en la revolución rusa, aparece citada, años después, en la obra “Walter Benjamin at the Dairy Queen”, cuya cita textual podemos leer entrecomillada… por si no nos lo creemos.

…y además podemos ver con cierta curiosidad y satisfacción la relación de personalidades (Tolstoi, Pushkin, Stalin..), lugares (París…) o músicas que han sido mencionados en algunas de las páginas del libro de este Nobel de Literatura.

De médico a médico, de doctor en doctor, podemos ir pasando del Doctor Zhivago al Doctor Faustus, de aquí a Medicine Men o a Florence Nightingale, al médico apache Gerónimo, a La locura del rey Jorge y a la propia Lisa Cuddy, administradora del ficticio Princeton-Plainsboro Hospital. Si seguimos indagando en el formulario de búsqueda mediante términos como doctors, hospitals, health, health libraries, nurses y similares (es lo que tienen las páginas anglosajonas, que no entienden el castellano) también podemos encontrar entradas más prosaicas como la del National Institute of Health, the New England Journal of Medicine, la morfina, los CDC, la vicodina de la que abusa el doctor House (e incluso una entrada a este mismísimo y borde médico catódico). O enlaces a series, como Anatomía de Grey, Doctora Queen, General Hospital, y (perdonadme la debilidad) programas como Barrio Sésamo (os lo aseguro). Ahora, ni rastreo del doctor Mateo ni de Ramón y Cajal, oye.

Y si a uno le ha picado el gusanillo, y descubre que en la última novela de Phlippe Rott o de Paul Auster o, para ser más caseros, de Arturo Pérez Reverte, aparecen la plaza, el bar o el centro de salud de su pueblo puede aportar sus propias referencias con la función “Contribute”. Otra forma de leer, y de viajar. Por cierto, ¿qué hay de mi libro?

(Por José Manuel Estrada. Biblioteca Agencia Laín Entralgo)

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Haciendo memoria

Muchos tenemos memoria de pez (qué culpa tendrán los pobres de ello) y otros pocos la tienen de elefante (dichosos ellos que no necesitan un móvil para guardar los números de teléfono); algunos somos más despistados y la perdemos fácilmente, tan fácilmente que no sabemos dónde tenemos la mano derecha y dónde la izquierda; y otros no quieren saber nada de ella (pues donde dije digo en noviembre dicen diego en abril, y no hay más que leer la prensa). Para evitar tales dislates, el Mundo (el globo donde vivo yo, como diría Gloria Fuertes, que no el periódico) ha hecho memoria por todos nosotros, que ya es hacer memoria, a través de un proyecto que a bibliotecarios y documentalistas, nos llena de orgullo y satisfacción.

Así es. El Programa Memoria del Mundo, de la UNESCO, ha cumplido ya 20 añazos. Un programa cuyo ideario principal, desde su creación, ha sido convencernos de que “el patrimonio documental mundial pertenece a todos, debe ser plenamente preservado y protegido para todos y, con el debido respeto de los hábitos y prácticas culturales, debe ser accesible para todos de manera permanente y sin obstáculos”. Acceso abierto, y sin tapujos, desde el Polo Norte al Sur, de Greenwich a Greenwich. Y además, con estos otros tres objetivos específicos: “facilitar la preservación del patrimonio documental mundial mediante las técnicas más adecuadas”, “facilitar el acceso universal al patrimonio documental” y “crear una mayor conciencia en todo el mundo de la existencia y la importancia del patrimonio documental”. Vamos, lo que hacemos en las bibliotecas (con recursos mucho más limitados, pero mucha imaginación) todos los días.

Para hacer memoria han creado un inventario, el Registro de la Memoria del Mundo, que suena a ciencia ficción e inmediatamente nos recuerda a Borges, a la biblioteca de Alejandría, a la del Nombre de la Rosa y a la de los Libros Olvidados, de Carlos Ruiz Zafón (deformación profesional, será). Es este registro una relación (donde todos los que están son, pero no están todos los que son) del “patrimonio documental, aprobado por el Comité Consultivo Internacional y ratificado por el Director General de la UNESCO, como elemento que cumple los criterios de selección del patrimonio documental considerado de importancia mundial”. Puedo uno consultar la lista completa o bien, como decimos en bibliotecas, por campos: zona geográfica (África, Estados Árabes, Asia y el Pacífico, Europa y América del Norte, América Latina y el Caribe), año (los primeros inscritos datan de 1997) y organización (institución responsable de la conservación y difusión del susodicho patrimonio seleccionado). Semejante y envidiable compendio de joyas mundiales viene acompañado de una información complementaria de lo más valiosa: documentos de las reuniones del Comité, fotografías de los objetos incluidos y formularios para solicitar la inscripción, por poner algunos ejemplos.

En esta selección de notables entre los notables figuran incunables, carteles, códices, tesis, archivos, patentes, músicas, papiros, atlas, obras de arte, archivos sonoros, paleografía, colecciones fotográficas… Sin ir más lejos, el Archivo de la Sociedad de Naciones, el tapiz de Bayeux, los archivos de la escritora Astrid Lindgren (la de Pipi Calzaslargas, sí), los cuentos de los hermanos Grimm, el Rig-Veda indio, el diario de Ana Frank, el sumario del caso contra Nelson Mandela, “Los olvidados” de Buñuel, escritos de Simón Bolívar, el archivo del gueto de Varsovia, el diario de navegación de Cook, los noticieros cinematográficos del ICAIC cubano, la biblia de Gütenberg, libros de Linneo, cartas de Hans Christian Andersen, el Tratado de Tordesillas o las Capitulaciones de Santa Fe, la Vía Báltica o cadena humana para la libertad, la película “El mago de OZ” o las de Bergman, tablillas cuneiformes hititas, la construcción del muro de Berlín, la expedición de Amundsen, los archivos de Tesla, la revolucionaria y francesa Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, y un larguísimo etcétera que abarca todos los continentes y todos los materiales imaginables. Todo un archivo y toda una biblioteca para que un día un buen marciano, después de verlo y leérselo todo, llegue a sus propias conclusiones sobre la civilización terráquea (pero, ¿no estaban locos estos humanos?).

Y en lo que a nosotros nos ocupa, bibliotecas de salud, es menester reseñar las siguientes perlas:
- el Ben Cao Gang Mu, un grandísimo tratado de la historia de la medicina china tradicional, recopilado y escrito por un médico de la dinastía Ming,  Li Shi-zhen (1518-1593), durante casi 30 años;
- los manuscritos medievales de medicina y farmacia de la Academia Nacional de Ciencias de Azerbaiyán: el Zakhirai-Nizamshahi (Las provisiones de Nizamshahi), de Rustam Jurjani; el Al-Qanun Fi at-Tibb (El Canon de la Medicina, Libro II), de Avicena; y el Al-Makala as-Salasun (Tratado XIII) del cordobés Abulcasis;
- el Dioscórides manuscrito de Viena, una fuente farmacológica ineludible sobre hierbas medicinales;
- los archivos de la lepra de Bergen, ciudad noruega que en siglo XIX se convirtió en un centro investigador de primer orden en la lucha contra la lepra, con los médicos Danielsen y Armauer Hansen al frente; y
- los manuscritos de Avicena, conservados en la Biblioteca de Manuscritos Süleymaniye de Estambul.

Se echan en falta nombres como los de Galeno, Hipócrates, Asclepíades, Leonardo da Vinci, Parecelso, Servet (pero a buen seguro que sus obras figuran guardadas en algunas de las prestigiosas bibliotecas que figuran en el Proyecto) o la colección completa de los vídeos del doctor House. Si no, siempre nos quedará la Wikipedia, y Youtube.

(Por José Manuel Estrada. Biblioteca Agencia Laín Entralgo)

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Tal que hace un año

Nos ha costado llegar hasta aquí: 365 días, 57 entradas, 75 comentarios, 29.596 palabras, 57 etiquetas y 5 categorías. Muchas horas sin sueño, muchos cafés, algunos güisquis y muchas pantallas en blanco esperando que llegaran las días. Uno año de crisis (¿de cuántos más?), de cambio de gobierno, de ajustes en las tallas de la cintura, de la liga para el Barça, del Óscar para “The artist”, de los Días Mundiales con Netvibes, de una nueva peli de Almodóvar, del Nobel que no vino para España y de descrédito orquestado contra todo lo público (especialmente, sanidad y educación) por parte, curiosamente, de algunos que viven públicamente de lo público. Un año, y el blog sigue llegando casi todos los martes. Pero sin vosotros (7.795 visitas, 179 seguidores y un montón de amigos) este blog no sería más que un muro mudo. Gracias a todos por dedicarle unos minutos cada semana a leer unas cuantas ocurrencias, alguna idea curiosa de vez en cuando y un montón de reflexiones acerca de nuestra profesión y nuestros usuarios.

Para celebrarlo, podemos compartir la mejor felicitación de cumpleaños que en el mundo pueda recordarse (y consultarse a su vez en YouTube):

En este año transcurrido, hemos hablado de lo divino y lo humano (más bien de lo humano): de las Jornadas de bibliotecas de salud de Cádiz, de la web 2.0, de Fisterra, de indicadores bibliométricos, de Google, de historia, de cine, de imágenes, de revistas científicas, de PubMed, de búsquedas bibliográficas, de series de televisión médicas, de producción científica, de música, pero sobre todo de bibliotecas, esos lugares donde más horas pasamos al día y donde, aunque muchos así lo crean, “ni nos tomamos un cafelito ni leemos el periódico” con harta frecuencia, sino donde atendemos a nuestros usuarios, proporcionamos artículos y libros, hacemos búsquedas bibliográficas y realizamos otros menesteres propios de nuestro sexo y condición.

Y, como ejemplo de esta labor diaria, vayan los siguientes Premios que, con todo el cariño, el respeto y la admiración, entregamos por vez primera en este mes de abril con ocasión del primer aniversario de este blog. Y que tenemos intención de entregar anualmente -si el tiempo, la autoridad competente y la prima de riesgo no lo impiden- desde estas mismas páginas (sintiéndolo mucho, no vienen acompañados de ningún valor crematístico, tampoco de ningún pisapapeles de dudoso gusto, pero sí de muchos abrazos):

Premio “SONRISAS Y LÁGRIMAS 2012″ a Fanny Ribes (ex-bibliotecaria del Hospital Marqués de Valdecilla) y Mª Asunción García (bibliotecaria del Hospital de Cruces) por toda una carrera tras las trincheras luchando por dignificar el papel de las bibliotecas de ciencias de la salud.


Premio “ADIÓS, MR. CHIPS 2012″ a las ex-bibliotecarias Ángeles Franco (Hospital Gregorio Marañón), Josefa Torres (Hospital Carlos III), Mª Luz Benedicto (Hospital de la Cruz Roja) y Elena Esteban (Hospital del Niño Jesús), por su dedicación durante años a educar, formar, tranquilizar, animar y motivar a los usuarios de sus bibliotecas.


Premio “LA RED SOCIAL 2012″ a las bibliotecarias María García-Puente (Hospital de Torrevieja, Vinalopó y Torrejón) y Paula Traver (Consorcio Hospitalario Provincial de Castellón) por haber reactivado nuestra formación a través del buen invento de SocialBiblio.


Premio “EL FARO DEL FIN DEL MUNDO 2012″ a Antonia Mª Fernández Luque (Hospital de la Axarquía) y María Luisa López Avelló (Hospital de Cabueñes) por estar alerta a cuanta información de valía fluye por Internet y por sus comentarios oportunos y certeros, también en Internet.


Premio “EL REPORTERO 2012″ a los blogs BiblioGETAFE (Concha Campos, bibliotecaria del Hospital de Getafe) y BiblioHFLR (Juan Medino, bibliotecario del Hospital de Fuenlabrada) porque, semana tras semana, actualizan nuestros conocimientos y nos proporcionan nuevos, bonitos y baratos recursos de información.


Premio “EL PUENTE SOBRE EL RÍO KWAI 2012” a todos los profesionales de la Biblioteca Virtual del Sistema Sanitario Público de Andalucía (BVSSPA) por la organización de las Jornadas de Cádiz en 2011 y por su desarrollo de Biblioteca Virtual, un ejemplo para muchos.

Premio “DOS CABALGAN JUNTOS 2012″ a la SEDIC, por apoyar a las bibliotecas de salud, dedicando a ellas sus últimos premios, e impulsar desde hace tiempo el Grupo de Bibliotecas de Ciencias de la Salud.

Gracias a todos los premiados por su trabajo y su amistad. Y quedan emplazados, como miembros del Jurado, para la segunda convocatoria (Internet mediante) en 2013.

(Por José Manuel Estrada. Biblioteca Agencia Laín Entralgo)

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